Arroz editado colombiano: el desarrollo que triplica la producción por planta
Mar, 27/01/2026 - 17:23
Este arroz editado es un logro nacional. Un paso más allá en biotecnología agrícola. Y una historia que comienza con una inquietud científica que hoy se traduce en una variedad de arroz editado colombiano con más granos por planta, ya reconocida como cultivo convencional por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).
Esto significa que el nuevo arroz editado podrá avanzar a pruebas en campo abierto sin ser regulado como un transgénico, acelerando su posible llegada a manos de los productores del país.
El desarrollo fue liderado por Sandra Valdés, investigadora postdoctoral de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, quien desde la Plataforma de Edición Genética ha demostrado cómo el uso de herramientas de precisión como CRISPR-Cas9 permite obtener resultados concretos, útiles y reproducibles.
Esta es su historia y el camino para llegar a este desarrollo.
De una inquietud científica al primer arroz editado colombiano en pruebas de campo
Todo comenzó con una exploración libre. Cuando Sandra Valdés llegó al CIAT en 2017, el doctor Joe Tohme —referente en investigación genómica aplicada a cultivos— le abrió la puerta para indagar sobre el potencial de CRISPR en arroz.
“Decidimos buscar una característica que no sólo validara genes, sino que tuviera verdadero impacto en campo. Y la más importante, como en muchos cultivos, fue el rendimiento”, explica.
Junto a la mejoradora Cecilia Grimaud, eligieron una línea desarrollada en Colombia: CORPOICA Llanura 11, una variedad tipo japónica adaptada a la altillanura y tolerante al hongo que causa el añublo del arroz.
A esta base se le aplicó una edición precisa en el gen GN1a, conocido por regular la producción de citoquininas, moléculas que influyen directamente en la cantidad de granos que produce una planta.
“Uno a veces cree que estas innovaciones solo llegan a países desarrollados, pero hacerlo con una variedad colombiana era clave”, cuenta Sandra.
¿Cómo funciona este arroz editado?
El cambio genético fue muy puntual: se eliminaron dos bases del ADN, una modificación que puede ocurrir naturalmente, pero que aquí se logró de manera dirigida y mucho más rápida gracias a CRISPR-Cas9. El resultado: Un arroz con más panículas (ramificaciones productivas) y más granos por panícula.
“Una planta convencional puede tener, digamos, mil granos. Con esta edición genética, pasamos a tres mil granos por planta. Y si lo llevamos a nivel de hectáreas, esto representa un aumento considerable en la producción”, detalla Valdés.
Además, esta nueva línea editada mantiene todas las ventajas originales de la variedad de base: tolerancia a suelos ácidos, adaptación al secano y resistencia a enfermedades. La única diferencia es que ahora produce mucho más.
Tres razones por las que este arroz editado colombiano importa
- Aumenta la productividad sin ampliar la frontera agrícola: Más granos por planta significa más arroz en la misma tierra, un aporte clave frente a la demanda alimentaria creciente.
- Rescata el potencial de variedades locales: CORPOICA Llanura 11 tenía buenas cualidades, pero se había dejado de sembrar y una razón podría ser su bajo rendimiento. Hoy, podría volver con más fuerza.
- Impulsa la innovación local: Este desarrollo se hizo en Colombia, con talento colombiano, y demuestra que la edición genética ya es una herramienta disponible y eficaz para el mejoramiento de cultivos en el país.
Una línea estable, pensada para el agricultor
Según Valdéz, uno de los grandes logros de este desarrollo es que la característica de alto rendimiento se hereda de forma estable. Hoy ya se cuenta con una cuarta generación de semillas que mantienen intacto el rasgo de mayor producción por planta.
“Ya no es solo una edición de laboratorio. Es un avance que puede ser transferido a otras líneas e incluso, en un futuro, convertirse en variedad comercial”, señala.
Pero Sandra insiste: esta innovación no se hizo para una vitrina científica, sino pensando en los agricultores. Por eso, trabajaron junto al Fondo Latinoamericano de Arroz de Riego (FLAR), que orientó las necesidades concretas del sector, algunas como la resistencia a enfermedades o el comportamiento en diferentes zonas de siembra.
Una voz científica con visión de futuro
Para Sandra, más allá del logro técnico, el proyecto representa una confirmación de que la biotecnología moderna ya está dando frutos en Colombia.
“Qué satisfactorio que la biotecnología de verdad esté cumpliendo, esté dando esa respuesta a los problemas que tienen los agricultores”, afirma.
También hace un llamado urgente a mejorar la comunicación sobre estos avances:
“Hay que difundir más. Que la gente entienda qué es CRISPR, qué puede lograr, y por qué necesitamos acelerar el mejoramiento genético ante el cambio climático y el crecimiento de la población”.
El arroz editado colombiano no es solo un avance técnico. Es una muestra de que Colombia tiene el talento, el conocimiento y las condiciones para liderar la innovación agrícola en América Latina.
Y detrás de ese logro hay una historia de mujeres investigadoras, decisiones estratégicas, obstáculos superados y una convicción compartida: la edición genética puede transformar el campo colombiano, desde la semilla.
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