Más aceite, menos tierra: la edición genética transforma los biocombustibles

producción de biocombustibles en Colombia

Producción de biocombustibles en Colombia: una oportunidad creciente para transformar energía y campo. Hoy, gracias a la edición genética, científicos en China lograron mejorar una planta poco conocida pero muy prometedora: la piñoncillo (también llamada jatropha), una especie que puede ser clave para producir biocombustible sin competir con cultivos alimentarios.

¿Lo interesante? Esta planta crece bien en suelos secos, sin requerir mucha agua, y sus semillas contienen un aceite que puede convertirse en biodiésel y biojet (combustible para aviones). Lo único que le faltaba era un pequeño empujón... que vino gracias a la biotecnología moderna.
 

Potencial en la producción de biocombustibles en Colombia

Investigadores de la Academia China de Ciencias y la Universidad de Guangxi editaron un gen llamado JcSPL9, que actúa como un "interruptor de fase": regula cuándo la planta pasa de crecer hojas a producir flores y semillas. En palabras simples: controla la productividad.

Los científicos usaron edición genética para activar una versión mejorada de ese gen —resistente a las señales naturales que lo bloquean— y los resultados fueron impresionantes:

  • 🌿 80% más semillas
  • 🌿 12,6% más contenido de aceite en cada semilla

Esto se logró comparando dos tipos de plantas editadas: unas con el gen JcSPL9 activado, y otras con un regulador llamado JcmiR156a que suprime al gen. Las primeras mostraron un aumento notable en producción; las segundas, una caída fuerte tanto en semillas como en aceite.

Además, las plantas con JcSPL9 modificado mostraron mejoras en la calidad del aceite: un mejor perfil de ácidos grasos y mayor expresión de genes clave para la biosíntesis de lípidos (como JcWRI1 y JcDGAT1), lo que las hace más útiles para aplicaciones energéticas.
 

¿Y qué tiene que ver esto con Colombia?

En Colombia, la producción de biocombustibles ya es una industria en crecimiento, con cultivos como la palma y la caña de azúcar. Según el Ministerio de Minas y Energía, más del 10% del combustible que usamos en el país es mezcla de gasolina o diésel con componentes renovables como etanol o biodiésel.

El piñoncillo podría convertirse en una nueva fuente de biocombustible, ideal para zonas de tierras secas o degradadas, sin desplazar cultivos alimentarios. Y con esta mejora genética, su uso comercial se vuelve más viable, ya que rinde más sin necesidad de más suelo, agua o agroquímicos.
 

Una planta del futuro para un planeta que cambia

Este hallazgo no es solo importante para la jatropha. El gen SPL9 podría usarse en otros cultivos como la soya, el girasol o la canola, todos esenciales para producir aceites vegetales de uso alimentario o energético.

Con los desafíos ambientales globales y la urgencia de encontrar energías más limpias, la edición genética permite diseñar cultivos eficientes, sostenibles y productivos, especialmente en lugares donde el suelo es seco o poco fértil.

Y lo mejor: sin introducir genes de otras especies, sin dañar la biodiversidad y sin comprometer la seguridad alimentaria.

Aplicar esta tecnología en más especies, adaptarla a regiones como América Latina y explorar cómo puede contribuir a la transición energética de países como Colombia, que ya apuesta por los biocombustibles como parte de su matriz energética sostenible.

📚 Fuentes:

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