Esta es la bacteria que ataca a los cultivos de cebolla y burlan sus defensas

Cebollas juntas

Un enemigo voraz

El patógeno entra por las hojas del cultivo y se aloja en el cuello de la cebolla donde empieza a comer cada centímetro de la zona, haciendo que sus tejidos se vayan degenerando. Llevándola, al final, a un estado de pudrición en el centro de la hortaliza.

“Los cultivos de cebollas son un anfitrión complicado. Cualquiera que haya cortado una cebolla sabe que liberan un irritante muy potente que puede matar algunas bacterias, pero estas tienden atacar una segunda vez”, explicó Brian Kvitko, profesor asistente en el Departamento de Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Ambientales de la Universidad de Georgia para la revista Current Biology.

Este compuesto, defensor y causante de nuestras lágrimas al cortar cebollas es conocido como los “tiosulfinatos” y se dan por una reacción natural al percibir daños celulares en alguna zona del fruto.

Los tiosulfinatos le dan ese sabor y olor característico no solo a la cebolla sino también al ajo.

Batalla perdida

Pero sin importar que estos tiosulfinatos sean los defensores de su portador, la P. ananatis posee once genes que la vuelven resistente al compuesto, una gran ventaja en la batalla por colonizar el fruto. Y es que estas bacterias realizan dos ataques; en el primero viajan al tallo de la cebolla y empiezan a comerse sus componentes, y en el segundo, resisten el ataque de la cebolla haciendo que colonicen, de una vez por todas, los tejidos de su blanco.

Su manera de atacar es fulminante, ya que rompen las paredes de las células vegetales con enzimas o reprograman las mismas células vegetales engañando al sistema alojando una enfermedad en el fruto. “Entonces, las bacterias pueden masticar las células vegetales o reprogramarlas, con proteínas. Pero, estas no son proteínas, es un tipo de enfermedad dirigida a la química de la cebolla (…) es un método raro” explicó Kvitko.

¿Cómo van las investigaciones?

Por lo anterior, a mediados de 2020, el profesor, junto con más investigadores empezaron a indagar la forma pertinente para llegar a desarrollar una cebolla con un gen resistente al ataque de esta bacteria. “Para poder luchar contra algo de forma eficaz, tienes que saber cómo actúa. Sabemos que esto es diferente. Saber por qué y cómo la bacteria causa enfermedad, nos ayuda a encontrar una mejor manera de combatirla”, dijo Kvitko.

El doctor se refirió a su investigación, diciendo que se encuentran en la búsqueda de alguna cebolla que el patógeno sea incapaz de matar. “Encontrar cebollas que sean resistentes a los productos químicos que liberan las bacterias y brindar a los productores información precisa es importante para la mitigación”, sentenció.

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