El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) la define como “las medidas para calcular qué daño podría causarse, qué tan probable es que se cause y la escala del daño estimado”.

Su objetivo es enfrentar las incertidumbres y la existencia incompleta de información acerca de un OGM, con el objetivo de que las decisiones que se tomen puedan hacerse en plena consideración de las potenciales consecuencias. La evaluación del riesgo es influenciada por las decisiones políticas, la experiencia individual y la reacción del público.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) la define como “las medidas para calcular qué daño podría causarse, qué tan probable es que se cause y la escala del daño estimado”.

Su objetivo es enfrentar las incertidumbres y la existencia incompleta de información acerca de un OGM, con el objetivo de que las decisiones que se tomen puedan hacerse en plena consideración de las potenciales consecuencias. La evaluación del riesgo es influenciada por las decisiones políticas, la experiencia individual y la reacción del público.

La metodología para efectuar una evaluación de riesgo está consignada en varios documentos – entre ellos el Protocolo de Cartagena – y enumera los pasos necesarios que deben seguirse para identificar potenciales impactos:

  • Identificar potenciales efectos adversos en la salud humana y/o el medio ambiente
  • Calcular la probabilidad de que estos efectos se hagan realidad
  • Evaluar las consecuencias que tendrían los efectos identificados que se hagan realidad (riesgo)
  • Considerar estrategias apropiadas para el manejo del riesgo
  • Calcular el potencial impacto total en el medio ambiente, incluyendo la consideración de impactos potenciales que podrían ser benéficos para la salud humana o el ambiente