Cathy Espinoza: 'Sin biotecnología las cosas son un poco lentas, esa es la realidad'

Ilustración de Catherine Espinoza.

Aunque Catherine Espinoza no se levanta todos los días pensando en que desarrollará el próximo 'arroz dorado', sí fue este desarrollo el que la inspiró para dedicar su vida a la ciencia. Lleva los últimos años de su vida trabajando de la mano de la industria en Estados Unidos para crear nuevas variedades comerciales de cultivos biotecnológicos.

Trabaja desde hace más de 18 años en biotecnología y desde hace 13 dejó su natal Perú no solo por un enamoramiento, sino por las posibilidades que le ofrece Estados Unidos. 

Ilustración de Catherine Espinoza.

- ¿Qué es la ciencia para Catherine Espinoza, una investigadora que lleva más de 18 años trabajando en biotecnología?

Yo creo que la ciencia es tratar de interpretar la naturaleza y el porqué de todo lo que nos rodea. Básicamente es curiosidad. Eso sí, tiene que estar basada en hechos exactos, tiene que ser repetible y verificable, eso es muy importante. 

- ¿Qué le atrajo a estudiar biología?

Yo soy de Lima, Perú, y, como en Colombia, estamos rodeados de mucha naturaleza. Desde que estaba en el colegio me gustó la biología como materia, pero lo que más me atrajo fue que, cuando yo tenía 7 u 8 años, un tío que es casi como un hermano mayor y que hacía la carrera de biología, me llevaba a sus colecciones de campo. Íbamos y recolectábamos ranas, sapitos, flores. Eso me introdujo a la biología. Y también teníamos una biblioteca. A mi abuelito le gustaba comprar enciclopedias y siempre estaba leyendo y viendo sobre cosas de naturaleza. 

Toda mi carrera ha sido en biotecnología de plantas. Esto comenzó porque, en segundo año de mi carrera, un profesor pasó un video sobre biotecnología en arroz donde explicaban todas las técnicas para el mejoramiento genético de arroz. De pronto, hablan sobre el arroz dorado y sobre cómo estaban tratando de hacer ingeniería genética para incrementar la Vitamina A y darle mayor valor nutricional. Cuando vi ese video dije: “Okay, eso es lo que quiero hacer, esa es mi carrera”. Desde entonces me dediqué a buscar oportunidades para trabajar en cultivo de tejidos y, más adelante, en biología molecular y otras técnicas.

- Ahora trabaja trazando las líneas de investigación para desarrollar nuevos cultivos comerciales con edición genética. Cuénteme sobre este trabajo. ¿Se levanta un día pensando en desarrollar el próximo Arroz Dorado?

Desde hace dos años y medio trabajo con la industria. Los dos primeros trabajé en CoverCress, porque el USDA estaba buscando alternativas para plantar algo en invierno que generara ganancias económicas a los agricultores, pues en invierno casi no se siembra nada. 

La idea básica era generar una variedad de una plantita que genera una semilla con mucho aceite de calidad similar al de la canola, que acá llamamos Pennycress y que es capaz de soportar el invierno hasta marzo, cuando florea y da las semillas con aceite

Pero como la pennycress es silvestre, teníamos que domesticarla para que se pareciera más a la canola y para que las cualidades nutricionales mejoraran para poder alimentar a los animales. Para esto, usamos edición genética en algunos genes que sabíamos que iban a cambiar algunas cualidades de la semilla, como cambiar el perfil de sus grasas y otras cosas. 

Ahora trabajo en Benson Hill, una empresa que está creciendo muy rápido. Aquí, la idea es trabajar edición genética en soja para generar variedades con más cantidad y mejor calidad de proteína. La intención es tener mejores ingredientes para alimentos como el 'impossible food', que ahora es un boom porque la gente está tratando de comer de manera más sostenible. El problema es que la proteína de la soja no se compara a la proteína animal. Por eso, queremos generar estas nuevas variedades con edición genética, y también buscamos las líneas genéticas que tengan una mayor cantidad de proteína. 

- Hace 13 años está en Estados Unidos que, podríamos decir, es el paraíso de la investigación en biotecnología. ¿Por qué decidió quedarse en este país?

Mi idea siempre era regresar a Perú o seguir trabajando en el Centro Internacional de la Papa en Lima, y esperaba poder seguir trabajando allí, pero creo que es simplemente la vida... Me gustaría, no he cerrado las puertas a regresar. A veces es un poco difícil porque no hay mucho apoyo a la biotecnología, en Perú mucho menos que en Colombia, desgraciadamente. No tenemos una norma de regulación y estamos muy atrasados. 

¿Por qué me quedé en Estados Unidos? Más que nada familiar. Me casé con un americano y no habla español, entonces es un poco difícil regresar. Pero es cierto que acá hay muchas posibilidades afortunadamente, aunque desgraciadamente para los países andinos. Puedo desarrollarme como profesional acá y aprender muchas cosas, pero eventualmente siempre busco una conexión en la que pueda apoyar y contribuir a Perú o los países de la región

- ¿Qué trabajaría en Perú?

En Perú tenemos bastante diversidad y siempre he pensado en que deberíamos explotar de manera sostenible nuestros recursos naturales. Tenemos muchas variedades de frijoles, tomates, de papas. Es difícil porque necesita un financiamiento y ser solamente un proveedor no genera desarrollo económico, tendríamos que crear una industria. Pero podríamos potencializar nuestros recursos haciendo librerías genéticas, químicas, que promuevan el uso de esos recursos. 

- ¿Cómo ha enfrentado el discurso público anti-biotecnología?

Estados Unidos no es tan anti GMOs, Europa lo es mucho más. Sí, hay algunas personas que no quieren comer GMOs y se van a la parte orgánica. Por esto, la parte de comunicación con las personas que no saben mucho de ciencia es algo que tenemos que trabajar más. Desgraciadamente es algo que, por ejemplo, lo que era Monsanto antes no trabajó mucho. Ese fue el problema. Se olvidó por completo del público, que es quien usará el producto y se creó todo este problema. Pero como Monsanto ya no está, el asunto ya no está tan presente. Además, como estamos cambiando el trabajo solo con GMOs y estamos trabajando con edición genética...

Pero todavía necesitamos más comunicación para darle a conocer a la gente qué es lo que hacemos realmente y que no hay nada negativo. Creo que ahora en las universidades enseñan a los estudiantes en comunicación científica. Cuando yo estaba no era muy importante, pero cuando fui profesora siempre traté de fomentar la discusión. También tenemos que escuchar lo que piensan, para entenderlos.

- ¿Cree que es posible una agricultura que le garantice la seguridad alimentaria al planeta sin biotecnología?

Sin biotecnología las cosas son un poco lentas, esa es la realidad. Si queremos generar cultivos sostenibles que puedan lidiar con el cambio climático, que ya está acá, no va a pasar rápido si lo hacemos como antes, que es simplemente hacer crecer la planta, seleccionar la más resistente, volver a sembrar y seguir seleccionando.

Hace poco el Centro Internacional de la Papa generó una variedad de papa resistente al virus de la papa con mejoramiento genético tradicional, pero les tomó 30 años generarla. 

La biotecnología es una herramienta que va a ayudar al mejoramiento genético tradicional. Todas estas son herramientas que, juntas, nos ayudan a desarrollar variedades mucho más rápido. 

La edición genética es genial, porque es una herramienta que es como un cirujano súper preciso, al contrario del mejoramiento clásico, donde los cambios son más irregulares. Pero a pesar de que es preciso y la tecnología es muy buena, tampoco es el 100% de la solución.

Sin embargo, aunque las soluciones de la biotecnología están ahí, no tenemos una solución política. Tenemos que tener soluciones políticas rápidas. Esto es un problema porque si los políticos no dan la luz verde, no vamos a poder movernos para nada. Con las vacunas, por ejemplo, tuvieron que tomar decisiones rápidas porque la gente se moría, pero qué va a pasar cuando tengamos problemas de calentamiento global, o una nueva plaga o infección de hongos como está pasando ahora y que está destrozando la industria bananera. Es por esto debemos tener una solución rápida que la biotecnología puede dar. Midamos los pros y contras, pero discutámoslo. No hay que simplemente esperar hasta que haya más conocimiento, porque nunca vamos a dejar de aprender sobre la naturaleza.

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