Cambia el etiquetado de alimentos producidos por bioingeniería en Estados Unidos

Mujer comprando frutas y verduras.

Desde el primero de enero de 2022, los alimentos producidos o derivados de la ingeniería genética deberán estar claramente identificados para los consumidores en Estados Unidos, pues entró en vigencia un nuevo estándar de etiquetado para comida modificada por bioingeniería

De acuerdo con el Departamento de Agricultura de este país, los alimentos genéticamente modificados son aquellos cuyo material genético ha sido transformado mediante recombinación genética, una técnica que permite transferir segmentos del ADN de un organismo a otro; que no es de la misma especie, o que no se pueden producir mediante técnicas convencionales de cultivo.

Hasta ahora, ninguno de los alimentos derivados de organismos genéticamente modificados necesitaban de un etiquetado especial. En 1992, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de EE.UU. trazó una política sobre los etiquetados de alimentos que excluyó a aquellos que eran producto de ingeniería genética porque, según argumentó la entidad entonces, no tenían diferencias “materiales” con cualquier otro alimento. Es decir que, para la FDA, las diferencias eran imperceptibles al gusto, olfato u otros sentidos. 

Esto cambió en 2016, cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó el National Bioengineered Food Disclosure Standard, una norma que surgió con la intención de brindar más información a los consumidores sobre sus alimentos y estandarizar el etiquetado en todo el país. 

Para acatar la nueva norma, los interesados tienen varias opciones para decidir cómo prefiere informar que sus alimentos son producto o derivados de la bioingeniería. Por ejemplo, pueden anunciarlo por escrito, con sellos estipulados por el Departamento de Agricultura, por un enlace electrónico o poner con un código QR. 

Precisamente este último método es una de las críticas que ha recibido la medida, pues hay más de 100 millones de estadounidenses sin celular, que no podrán escanear un código QR. El Centro para la Seguridad de Alimentos sostiene que cambiar conceptos como “OGM” o “Ingeniería Genética” por “Bioingeniería”, puede confundir a los consumidores.

Otros críticos advierten que el nuevo etiquetado permite a algunos alimentos derivados de plantas transgénicas, pero altamente procesados como almidones, maicenas y aceites saltarse la norma, pues no tienen rastros detectables de ADN modificado. 

Si bien la implementación del nuevo etiquetado debía empezar en 2020, solo hasta este año es obligatoria para productores, importadores y algunos comercios. Sin embargo, esta medida no afecta a establecimientos como restaurantes, que pueden etiquetar sus alimentos voluntariamente.

Nuevas etiquetas para alimentos productos de la bioingeniería en Estados Unidos. Tomado de USDA.

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